Cronicasdesexoyalgomas’s Weblog


Historia de un bar….
Noviembre 4, 2008, 5:38 pm
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Cuando estamos en la etapa de la adolescencia, no se si por el deseo o la energía que nos da la juventud, pero somos muy propensos a salir, Bonchar, fiestar, gozar, etc, etc, etc.

 

Recuerdo que a esa edad de mi vida, visitaba muchos bares de la zona colonial, compartía con mis amistades y disfrutábamos de lo más bien.

 

Como todo hombre, machos masculinos que somos, siempre tratábamos de ubicar a las chicas que iban solas como nosotros,  es como si fuera una lucha libre, la clásica pelea en parejas, en donde salíamos con las chicas de igual a igual. (Una para mi y otro para el pana), no todas las veces se daba a mas, pero siempre disfrutamos el momento.

 

Un día fuimos a un Bar llamado para 77, era un sito bien jevi, en donde compartíamos momentos agradables, recuerdo que esa noche solo estábamos un pana mío y yo, como en todas las ocasiones ubicamos una mesa en donde habían varias chicas.   

 

El pana mio hizo un descenso en una mesa vecina, que no era la misma mesa a la que yo estaba mirando, yo seguía ubicando la otra mesa, pero ya el pana mió esta compartiendo con ellas, eran dos (2) chicas y nosotros dos (2) varones.

 

Yo como hombre disciplinado me quede con el pana en la mesa “Que Error”, te cuento que no fue una decisión fácil, dentro de ellas ya el pana mío había elegido la de el, y yo no tenia otra salida que hablar con la chica que me quedaba al lado.

 

Era un joven muy agradable, de bueno modales, servicial y muy inteligente, pero no era tan agradable a la vista, yo como todo buen amigo tuve que pichar ese juego hasta el noveno Inning, recuerdo que la del pana mío era un chica que se veía muy bien, alta, elegante, cabello castaño y ojos verdes (eran de ella, aunque no naturales).

 

El lío se armo, decidimos ir a la casa de la joven que me acompañaba, nos pusimos en una y salimos, cuando llegamos nos pusimos cómodos, ellas nos brindaron algo de bebida y seguimos tomando,  yo todavía esta un poco renuente, pero como un discípulo fiel a mis compromisos, tenia que cumplir.

 

El pana y la jeva se fueron a una habitación yo me quede con la otra jeva en la sala, ella me habla al oído, yo seguía bebiendo, ella me dijo que quería probar mis labios, yo seguía bebiendo, ella se subió en sima de mi y entendió que yo no estaba muy en ella, así que abrió el siper de mi pantalón saco mi miembro viril masculino y empezó a succionarlo, lo hacia de tal manera que empezó a gustarme, por cada succión me sentía mejor, me envolvió un placer in limitante, no sentías sus manos en mi pene, pero tampoco sentía ni siquiera sus dientes, era  algo fuera de este mundo, nunca antes me lo  habían succionado de esa manera.

 

Ella seguía y seguía parecía como si fuera una paleta o un bolon el cual ella disfrutaba de su sabor a frutas o un helado etiqueta negra, el cual degustaba hasta la saciedad, no podía aguantar tanto placer, decía en voz alta y desesperada “ahí viene, ahí  viene” ella se detuvo me miro y acelero la marcha, wow no podía creerlo, entonces no pude aguantar mas y derrame la sabia masculina en su boca, wow cuanto placer, wow cuanta satisfacción sentí en ese momento, ella seguía succionándome como si fuese un refresco con sorbete que al final quieres beberte el ultimo chin que queda.

 

Cuanto placer, cuanta lujuria; ella me susurro al oído nueva vez y me pregunto que si me gusto, yo no tenia palabras todavía, no tenia habla, estaba en el NIRVANA.

 

Dijo no descanse ahora vamos a seguir disfrutando, se quito su pantalón y sosteniendo mi miembro en sus manos lo introdujo en su calida y suave vagina, luego comenzó a subir y bajar como si fuera un ascensor de un edifico publico, no entendía como una chica de tan poca belleza física tuviera tanta cosas hermosa que la adornaran.

 

Hicimos el amor hasta el amanecer, yo me sentía complacido,  ella por igual, al despertar después de la estampida de dos (2) cuerpo haciendo el amor, la mire y ella a mi aunque un poco tímida, le di un beso en la boca y le dije: gracias nunca antes me habían tratado así, ella me dijo: pensé que te ibas a burlar de mi, yo le dije: por que, si hoy me siento estremecido.

 

Luego el pana salio y nos fuimos, me pregunto de manera burlona que como me había ido, yo le dije que excelente, no hablamos mas del tema, por varios meses, luego me entero que a el no le había ido muy bien con la jeva, que casi no disfruto por que la jeva de el después del primero se durmió.

 

Yo no volví a ver mas a la chica con la cual pase una noche emocionante, visite varias veces el bar donde nos vimos y ella no volvió a ir mas, trate de pasar un día por la calle donde supuestamente ella vivía pero no la encontré.

 

Desde esa vez no he vuelto a juzgar a las personas por su apariencia física, ahora trato a las personas como personas.  

fuente: miotroblog



21 curiosidades sexuales
Algunos datos interesantes sobre el sexo que usted nunca imaginó que fueran verdad: 

 

1. De acuerdo con el Instituto Kinsey, la erección de pene más larga de la que se tenga registro midió 39 centímetros. La más corta, en cambio, fue registrada en tan solo 4.5 centímetros.

2. La fantasía sexual más común es el sexo oral.

3. Un 8 por ciento de las personas practica regularmente el sexo anal.

4. Un 60% de los hombres y 54% de las mujeres han tenido sexo ocasional de sólo una noche. 

5. Las mujeres compran 4 de cada 10 condones vendidos.

 6. En 1609, un doctor llamado Wecker encontró un cadáver con dos penes. Desde entonces, se han documentado 80 casos similares.

7. Los hombres dicen que el promedio de una erección mide 25 centímetros. Las mujeres afirman que es 10 centímetros.

 8. Un orgasmo femenino es un poderoso analgésico debido a la liberación de endorfinas, por lo que los dolores de cabeza son un mal pretexto para no tener sexo.

 9. 56% de los hombres han tenido sexo en el trabajo.

 10. Entre el pueblo Mangaiano de Polinesia, las parejas de 18 años tienen relaciones sexuales en promedio tres veces por la noche, todas las noches, hasta que cumplen 30 años, cuando su promedio cae a sólo 14 veces por semana.

 11. Una de cada tres personas ha tenido una aventura extramarital.

 12. Un 62 % de las personas piensa que no hay nada malo con las relaciones extramaritales.

 13. La velocidad máxima a la que viajan las sensaciones eróticas a través de la piel hacia el cerebro es de 230 kilómetros por hora.

 14. Una pareja lunamielera demandó a la cadena hotelera Holliday Inn por 10 mil dólares, acusándola de haber causado traumas sexuales en su vida debido a que un empleado entró a su habitación sin avisar durante su noche de bodas.

 15. Al menos 500 personas mueren en Estados Unidos de asfixia al intentar de reducir el flujo de oxígeno al cerebro para inducir un orgasmo más poderoso.

 16. El Rey Eduardo VII de Inglaterra, que era extraordinariamente alto, mandó construir una tabla para poder tener relaciones sexuales cómodamente.

 17. Un 29 por ciento de las mujeres llega virgen al matrimonio.

 18. El promedio de las relaciones sexuales dura 39 minutos.

 19. Un 58% de las personas acostumbra decir groserías durante el sexo.

 20- El 22 % de las personas ha rentado una película pornográfica al menos una vez.

 21. Con la frecuencia promedio de relaciones sexuales, a un mexicano le tomaría cuatro años para probar cada una de las 529 posiciones descritas en el Kama Sutra



La anatomia del sexo
Octubre 27, 2008, 5:32 pm
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Hoy los avances de la tecnologia son tan grandes que nos permiten ver que y como  sucede las cosas en  nuestro cuerpo no solo externamente sino en el interior tambien. Aqui les dejo un video donde monitorean cada paso del placer que nos da el sexo tantos fisicamente como en cada neurona de nuestro cuerpo (lastima que no este completo) aqui se los dejo y a ver si se animan con este experiemnto …jajaja



Secretaria y Amante (II)
Octubre 26, 2008, 11:21 pm
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Despertarme allí, sobre mi cama, atada, me produjo cierta impotencia, pero a la vez, saber que Rodrigo estaba allí me tranquilizaba.

Buenos días, zorrita. – Me saludó.

¿Por qué me has atado? – Le pregunté.

¡Oh, no te preocupes querida, es sólo un juego, un divertido juego! – Dijo Rodrigo con total tranquilidad, lo que hizo desaparecer todos mis temores, pues encontrarme atada en aquella cama me había producido también cierta desazón.

Rodrigo estaba desnudo y al levantar la cabeza para observarle, pude ver su miembro erecto. Sin duda verme allí atada, desnuda y expuesta para él le había excitado.

Se levantó y se acercó a la cama. Me miró con deseo y dijo:

Seguro que quieres volver a gozar como anoche, ¿Verdad, zorrita?.

Asentí y Rodrigo acercó su boca a la mía y me besó. Deslizó su mano hasta mi sexo y lo acarició suavemente haciendo que me excitara enseguida. Se recostó a mi lado y me preguntó:

¿Quieres que te haga mía, putita?

Sí.

Me besó apasionadamente haciendo que su lengua penetrara en mi boca. Seguidamente, descendió lamiendo mi cuello hasta llegar a mis senos que chupeteó y mordió a su antojo. Continuó bajando mientras seguía estrujando y masajeando mis pechos, hasta llegar a mi sexo. Se concentró entonces en lamer mi clítoris, en hacer que mi cuerpo recuperara su excitación. Su lengua se adentró en mi vagina y todo mi cuerpo se estremeció. Sentí como la usaba como un pequeño pene, haciendo que entrara y saliera de mí. Empecé a gemir y a sentir como mi vagina se contraía deseosa de algo más.

Rodrigo se colocó de nuevo sobre mí, me dio otro beso que sabía a mis jugos y sentí su verga pegada a mi sexo. Luego empezó a restregarla por mi vulva, húmeda por el deseo, haciendo que cada vez le deseara más.

Quieres tenerla dentro ¿Verdad, zorrita? – Me preguntó.

Sí – Afirmé con la voz entrecortada y excitada.

Y entonces guió el glande hasta mi agujero y lo introdujo levemente. Yo quería empujar hacía él, abrazarle con todo mi cuerpo, pero no podía, las cuerdas me lo impedían, así que él tenía todo el control de la situación, por lo que sacó el glande y volvió a restregarlo por toda mi vulva y volvió a introducírmelo. Repitió la operación varias veces, haciendo que el deseo creciera cada vez más en mí, hasta que diciendo:

Toma, zorra, toma mi verga. – Me la introdujo por entero de un solo empujón.

El gemido que lancé producto del placer, estoy segura que se escuchó claramente en la habitación de mi vecino que estaba pared con pared de la mía.

Roberto empezó a cabalgar sobre mí cada vez más rápido y arremetiendo con fuerza una y otra vez, mientras yo seguía atada sin poder abrazarle con mis piernas. Me sentía impotente, pero también me excitaba aquella situación de no poder hacer nada. Estaba a punto de alcanzar el orgasmo cuando Rodrigo volvió a sacar su verga de mí y la frotó de nuevo por mi vulva. Yo sentía como los jugos salían de mí produciéndome una agradable humedad entre las piernas.

Volvió a penetrarme con brusquedad y otro gemido escapó de mi garganta, y de nuevo su sexo entrando y saliendo de mí a aquella velocidad, con fuerza y sin pausa, rozando las paredes de mi vagina y haciendo que el placer se concentrara en ella. Y otra vez, apunto de lograr el orgasmo, Rodrigo sacó su polla de mí. Me desató las piernas y las muñecas y me ordenó:

Ponte boca abajo.

Obedecí y volvió a atarme las muñecas a los barrotes de la cama. Sentí su sexo rozando mis nalgas y pregunté curiosa:

¿Qué vas a hacer?

Nada, no te preocupes, preciosa, te gustará.

Tras eso, me hizo abrir las piernas y se situó entre ellas, guió su erecta verga hasta mi vagina y volvió a penetrarme, pero esta vez con suavidad. Se recostó sobre mi espalda, guió sus manos hasta mis senos y empezó a masajearlos suavemente, mientras a la vez, se movía con lentitud, haciendo que su sexo entrar y saliera de mí. Poco a poco fue acelerando sus movimientos, hasta que logró que me corriera entre espasmo y gemidos de placer. Entonces sacó su verga de mí, oí una especie de papel rasgarse y me giré. Vi como se colocaba un condón y le pregunté:

¿Qué vas a hacer?

Tranquila, cielo, voy a desvirgarte ese culito tan lindo que tienes, pero no te preocupes por nada.

No me agradaba demasiado la situación, pero tampoco podía negar que más de una vez me había sentido atraída por probar aquello, así que le pedí:

Sé cuidadoso ¿Quieres?.

No te preocupes.

Descendió hasta mi culo y mordió mis nalgas, primero una y luego la otra; seguidamente, sentí como introducía su lengua entre ellas y seguidamente, abriéndolas, trataba de alcanzar mi ano. Su húmeda lengua empezó a masajear el borde de mi agujero trasero y una agradable corriente eléctrica atravesó mi cuerpo. A continuación sentí como intentaba introducir uno de sus dedos. Poco a poco, mi ano fue cediendo a la presión y logró insertarlo. Sentirme penetrada por esa parte de mi anatomía era algo diferente que nunca antes había sentido. Rodrigo movió su dedo dentro de mí y al ver la aceptación que tenía por mi parte, decidió meter un segundo dedo. Yo me sentía cada vez más excitada, aquellas caricias me estaban gustando incluso más que si fueran en mi clítoris.

Cuando Rodrigo creyó que ya estaba preparada, se situó sobre mí, separó mis nalgas y guió su erecta verga hasta mi ano. Yo estaba algo nerviosa pero a la vez excitada, sentí como empezaba a penetrarme, como su glande entraba despacio, y mi ano se contraía tratando de atraparlo a la vez que sentía un pequeño dolor. Rodrigo se detuvo y permaneció quieto un rato, esperando a que mi culo se acomodara a la nueva situación. Tras unos segundos, trató de introducir un poco más y de nuevo se detuvo permaneciendo inmóvil. Hasta que finalmente empujó logrando que entrara toda su verga. Permanecimos quietos un instante, hasta que Rodrigo dijo:

Bien, zorrita, ahora empezaré a moverme y verás como te gusta.

Colocó sus manos sobre mis senos y empezó a moverse dándose impulso con estos. Al principio sentí un poco de dolor, que poco a poco fue desapareciendo en la medida que el placer iba aumentando. Rodrigo deslizó una de sus manos hasta mi clítoris y empezó a masajearlo mientras iba aumentando el ritmo de sus embestidas. El placer iba subiendo de intensidad gradualmente, y poco a poco me iba sintiendo en la gloria, como nunca antes me había sentido. Empecé a gemir y a empujar hacía él, tratando de sentir aquella vara, más y más adentro de mí. Las sensaciones se multiplicaban y poco a poco el placer empezaba a concentrarse en aquella zona. No tardé mucho en alcanzar un demoledor orgasmo como jamás en mi vida había sentido. Rodrigo siguió empujando un poco más hasta que también él se corrió.

Después descansamos un rato, tras el cual nos levantamos, nos vestimos, desayunamos y salimos a pasear. A mediodía comimos en un pequeño restaurante y tras eso, él tuvo que irse, ya que tenía que ir a buscar a su mujer al aeropuerto.

El resto de la semana fue bastante tranquila, después del trabajo él venía a mi casa y hacíamos el amor apasionadamente e incluso a veces lo hacíamos en la oficina.

Yo vivía en una especie de nube, llena de ilusión por un futuro juntos. Y durante las siguientes semanas todo fue bien, hasta que llegó aquel fatídico día y aquel momento en el que debí haberlo dejado pero quizá el amor que le tenía me obligó a permitirle aquello y mucho más y ese fue el principio del fin.

Aquel día, parecía un día más. Llegué feliz y alegre a la oficina.

fuente: erotikakarenc

 



Secretaria y Amante (I)
Octubre 23, 2008, 12:05 am
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Cuando entré a trabajar en aquella multinacional, jamás imaginé lo que me iba a pasar a partir de aquel momento y sobre todo, desde el momento en que me enamoré de mi jefe, el Presidente de la multinacional. Quizá ese fue mi error. Enamorarme de quien no debía, de quien quizás no me amaba como debía, y quien me ha llevado a un estado del que sólo he podido salir gracias a la ayuda de mi psiquiatra y extrañamente, de la de uno de los clientes de mi jefe. Él ha sido el que me ha aconsejado que lo cuente.

Mi jefe era un hombre muy guapo y bastante joven, tenía unos 35 años cuando entré a trabajar para él. Era moreno, de intensos ojos negros, una maravillosa sonrisa, en fin, que lo tenía todo para enamorar a cualquier mujer. Así que caí rendida a sus pies. Sobretodo, cuando él empezó a ser galante conmigo, diciéndome lo guapa que estaba o regalándome algún ramo de flores sin razón aparente. Yo sabía que era un hombre casado y quizá por eso al principio tuve cierta reticencia a enrollarme con él, pero esa reticencia la supo vencer muy bien una noche en que me invitó a cenar.

Dijo que teníamos que celebrar los beneficios de la compañía y que con quien mejor que su secretaria para celebrarlo, le pregunté por su mujer, pero me dijo que estaría unos días fuera, por lo que no había problema. Así que por primera vez acepté, supongo que empujada por aquel sentimiento de amor que había en mi corazón.

Entonces pasaré a recogerte a las ocho. – Me dijo – Ponte guapa.

De acuerdo.

A las siete empecé a prepararme. Llené la bañera con agua y espuma y tras desnudarme despacio, me introduje en ella. El agua caliente me reconfortó después de un duro día de trabajo. Así que me recosté en la bañera, cerré los ojos y dejé que la sensación del agua caliente me llenara. En pocos segundos mi mente estaba en otro lugar, imaginando lo que podría suceder aquella noche después de la cena. Empecé a acariciarme los senos, mientras imaginaba, como muchas otras veces había hecho, que eran las manos de Rodrigo, mi jefe, las que me acariciaban. Los sobé y pellizqué mis pezones, empezando a excitarme, a sentir como mi entrepierna se humedecía. Deslicé una de mis manos hasta mi sexo muy despacio y empecé a acariciarme el clítoris, mientras con la otra mano seguía acariciándome los senos. Estaba a mil, tratando de imaginar a Rodrigo a mi lado, o sobre mí, haciéndome el amor. Mis dedos se movían diestramente por mi sexo y estaba a punto de introducirlos en mi vagina, cuando sonó el teléfono.

Salí de la ducha, me puse el albornoz y con cierto fastidio me dirigí hacía el salón donde estaba el teléfono. Era mi madre que empezó a contarme sus problemas y cosas. A media conversación tuve que cortarla y decirle que no podía seguir escuchándola ya que tenía una cita.

Vaya, ¿Con un hombre? – Me preguntó.

Sí, mamá, con un hombre- Afirmé.

¿Es alguien a quien yo conozca? – Me preguntó con curiosidad.

No, mamá.

¿Alguien de tu trabajo?.

No, mamá. – Le mentí – Venga, que tengo que vestirme aún, ya te contaré.

Nos despedimos y colgué, prometiéndole que la llamaría al día siguiente para contarle lo sucedido aquella noche.

Tras la conversación telefónica miré el reloj eran las siete y medía, no me quedaba mucho tiempo. Seguía excitada y necesitaba desahogar aquella excitación, pero no tenía tiempo.

Me duché rápidamente, me lavé el pelo, me peiné, me maquillé y finalmente, me vestí. Elegí un vestido que me había comprado hacía sólo un par de semanas, era negro, de tirantes y bastante ajustado, corto por encima de la rodilla. Eran casi las ocho cuando terminé de vestirme, y no habían pasado ni dos minutos, cuando sonó el timbre. Fui a abrir y nada más verme Rodrigo exclamó:

¡Estas guapísima! – Llevaba un ramo de rosas rojas que me ofreció diciendo: – Para la mujer más hermosa del universo.

Gracias.

Le hice pasar hasta el salón. Y una vez allí le dije:

Siéntate, voy a poner esto en agua, estaré enseguida.

Busqué un jarrón en el mueble y me dirigí a la cocina. Llené el jarrón con agua, quité el papel del ramo de rosas y empecé a ponerlas una por una en el jarrón.

Estaba ensimismada colocando las rosas, cuando sentí las manos de Rodrigo acariciando mi cintura.

¿Qué haces? – Le pregunté un poco sorprendida pero excitada.

Me vuelves loco Carla, y te deseo tanto. – Me susurró al oído.

Pero Rodrigo, tú estás casado.

Sus manos se movían acariciando mi cuerpo desde mi vientre hasta mis senos que masajeó por encima de la ropa.

Olvídate de mi mujer y déjate llevar. – Me aconsejó, tras besar suavemente mi hombro desnudo.

Y me dejé llevar. Cerré los ojos y dejé que sus manos recorrieran mi cuerpo, que se detuvieron en mis caderas. Suavemente me fue subiendo la falda del vestido, acarició mi vientre y deslizó su mano por dentro de mis braguitas, alcanzó mi sexo y empezó a masajearlo. En unos segundos, yo estaba a mil, gimiendo y deseando más, sintiendo como mi sexo se humedecía sin remedio. Sus dedos se hundían en mi sexo, acariciando mi clítoris y produciéndome agradables espasmos de placer. Mi cuerpo temblaba. Pero repentinamente sacó su mano de mi sexo. Me sentí un poco decepcionada, pero al oír que estaba bajando la cremallera de mi vestido y lo dejaba caer al suelo, volví a recuperar la ilusión. Tras eso, sentí como se agachaba detrás de mí, y tras tirar mis braguitas hacía abajo, sentí como mordía mi cachete. A continuación sentí su lengua introduciéndose por la raja de mi culo y descendiendo por esta hasta mi sexo. Gemí y noté como lamía y chupeteaba mi vulva.

No podía creer mi suerte, el sueño que tantas veces había soñado de ser poseída por mi jefe se estaba cumpliendo. Sus labios se cerraron sobre mi clítoris mientras esos pensamientos cruzaban mi mente y mi cuerpo volvió a estremecerse. Sentí que se levantaba y se bajaba la cremallera del pantalón, y seguidamente, su sexo rozando el mío.

Estaba ansiosa por tenerle dentro y no tardo mucho en penetrarme. Su sexo entró por completo en mí, y permanecimos un segundo inmóviles. Poco a poco, mi amante empezó a moverse, despacio, haciendo que su verga entrara y saliera de mí, mientras deslizaba sus manos hasta mis senos, apartaba la tela del sujetador y los masajeaba suavemente.

Rodrigo empujaba cada vez más deprisa haciéndome sentir su pelvis chocando contra mi culo y su hinchado sexo rozando las húmedas paredes de mi vagina. Llevó una de sus manos hasta mí clítoris y empezó a masajearlo suavemente, lo que aumentó el placer en mí y comencé a convulsionarme y sentir como mi sexo ardía por el goce que estaba sintiendo. Hasta que en pocos segundos alcancé el primer orgasmo entre espasmos y gritos de placer. Cuando dejé de convulsionarme, Rodrigo sacó su pene de mí y me dio la vuelta. Nos abrazamos. Su sexo seguía erecto y sediento de placer.

Ven – Me ordenó, aupándome para que me sentara sobre el frío mármol de la encimera. – Siempre he deseado hacer esto.

Y acercando su erguido mástil a mi húmeda vagina me penetró nuevamente. Entonces le abracé con mis piernas por la cintura. Abrió la boca y sentí como empezaba a chupar uno de mis pezones, mientras empujaba de nuevo, entrando y saliendo de mí. Le rodeé por el cuello con mis brazos. Eramos dos cuerpos unidos, pegados por el deseo y el placer.

Deseaba no despertar de aquel sueño, por eso le empujaba hacía mí con mis piernas, estrujándolo con fuerza, haciendo que me penetrara cada vez más profundamente. Sus arremetidas eran cada vez más rápidas, más salvajes, hasta que sentí como su pene se tensaba e hinchaba dentro de mí y explotaba justo en el mismo instante que el segundo orgasmo me hacía vibrar.

Cuando ambos dejamos de estremecernos. Rodrigo me besó y me dijo:

Te quiero.

Aquellas palabras me hicieron la mujer más feliz del mundo y me sentí como si estuviera en una nube.

Rodrigo me ayudó a bajar del mármol y dándome una pequeña palmadita en la nalga me dijo:

Anda, vístete, zorrita, que tenemos que ir a cenar.

En aquel momento y con la felicidad que sentía, aquel calificativo no me molestó, pero ahora me doy cuenta que no presagiaba nada bueno.

Recogí mi ropa y me vestí, mientras él también se arreglaba. Tras eso salimos a cenar.

Cenamos tranquilamente. Hablamos de nuestros sueños y deseos, de nuestro pasado (siempre evitando el tema de su mujer) y finalmente, tras el café decidimos que era el momento de volver a casa. Aunque ninguno de los dos quería continuarla sólo, eso era evidente. Ambos deseábamos pasar la noche con el otro. Durante el trayecto de regreso a casa ambos permanecimos en silencio. Yo esperaba alguna señal que me indicara que deseaba que pasáramos la noche juntos, así que tras aparcar frente a la puerta de mi bloque, me acerqué a él, busqué sus labios y le besé tiernamente, luego le pregunté:

¿Quieres subir?

Volvimos a besarnos y respondió:

Sí tu quieres.

Claro que quiero y me encantaría que te quedaras a pasar la noche. – Le propuse.

De acuerdo.

Bajamos del coche y entramos en el portal. Subimos al ascensor y después de que yo apretara el botón, Rodrigo me abrazó y empezó a sobarme por encima de la ropa. Era evidente que volvía a desearme como un par de horas antes y eso me halagaba enormemente. El ascensor se detuvo y salimos de él. Saqué las llaves de mi bolso, abrí la puerta y entramos. Rodrigo cerró la puerta tras él y cuando ambos llegamos al comedor, volvió a abrazarme y acariciar todo mi cuerpo por encima de la ropa, mientras nos besábamos apasionadamente. Empezó a tirar de la falda del vestido para acariciar mis piernas, pero me aparté de él y le dije:

No, vamos a la habitación, estaremos más cómodos.

Lo cogí de la mano y lo llevé hasta mi habitación, allí de nuevo intentó abrazarme y besarme, pero yo me zafé y le dije:

Ahora voy a ser yo quien te dé placer y lo haremos como yo deseo ¿vale?.

Vale – Aceptó él.

Le hice sentarse en el borde de la cama y dándole un pequeño empujón en el hombro, que se acostara sobre ésta. Me arrodillé frente a él, entre sus piernas, de modo que su paquete que estaba ya bastante abultado, quedaba frente a mí. Lo acaricié por encima del pantalón. Le bajé despacio la cremallera. Desabroché el cinturón y luego el botón y volví a acariciar el sexo por encima del slip. Luego introduje la mano y lo extraje. Estaba erecto, crecido y deseable. Así que acerqué mi lengua a él y empecé a lamer la punta suavemente. Marqué círculos sobre el glande y me lo introduje en la boca. Lo chupé durante unos segundos. Luego lamí el tronco hasta la base y volví a la punta para volver a introducirme el glande. Lo chupeteé y paladeé unos segundos más y de nuevo volví a lamer el tronco hasta la base. Dirigí mi lengua hasta uno de los huevos y lo lamí y succioné. Repetí la operación con el otro y finalmente volví a lamer el tronco hasta el glande. Rodrigo gemía de excitación a la vez que me miraba con deseo. Noté como su pene se hinchaba en mi boca, y él se estremecía, así que decidí dejar de lamerle. Me levanté, me subí la falda y me senté sobre su sexo dejando que rozara el mío a través de la tela de las braguitas. Me moví sobre él, restregándolo por mi sexo. Rodrigo dirigió sus manos a mis caderas, intentando bajarme las braguitas, pero yo se las aparté diciendo:

¡No, no, no! Ahora soy yo la que mando, la que lleva las riendas de esta situación y me quitaré las braguitas cuando yo quiera.

Seguí frotando mi sexo contra el suyo. Él me miraba con deseo y empujaba su pelvis hacía mí. Me encantaba tener el poder.

Decidí ponerme en pie para quitarme las braguitas y le dije:

No te muevas.

Le tiré las bragas sobre la cara y él las olió mientras yo volvía a subirme la falda hasta la cintura y me sentaba de nuevo sobre su erecto falo. Nuevamente rocé el pene contra mi sexo húmedo y deseoso de sentirle dentro de mí. Sabía que él también deseaba estar dentro, pero prefería hacerle esperar, hacerle desear más. Su cara era un poema.

Quieres poseerme, ¿verdad? – Le pregunté sujetando la verga y restregando el glande con mis labios.

Sí – Gimoteó él.

Seguí rozando la punta con mis labios vaginales, hasta que decidí que ya era el momento de dejar de jugar. Llevé el pene hasta la entrada de mi vagina y descendí sobre él, hasta que lo tuve totalmente dentro. Empecé a moverme despacio. Me tumbé sobre él y traté de concentrarme en las sensaciones. Acerqué mis labios a los de Rodrigo y nos besamos con furia. Sus manos recorrieron mi espalda y descendieron hasta mi culo. Apretó con fuerza mis nalgas y luego sentí como con su dedo buscaba mi ano. Intentó introducirlo un poco y me preguntó:

¿Nunca te han follado por el culo, verdad?.

No. – Le respondí, sintiendo como aumentaba el placer al sentir aquel dedo en aquella parte inexplorada de mi cuerpo.

¡Uhmmm! – Gimoteó.

Me incorporé quedándome erguida sobre aquella verga y empecé a cabalgar sobre ella. También él se incorporó para abrazarme y besar mis senos erectos. Ambos nos movíamos saltando sobre la cama, sintiéndonos. Aquello era mejor que cualquiera de los sueños que había tenido tantas y tantas veces y deseaba que no acabara nunca.

Volvimos a acostarnos en la cama, sus manos de nuevo apretaron mi culo, nuestros labios otra vez pegados, se fundieron en un intenso beso y mi sexo empezó a exprimir aquella caliente vara que tenía dentro. En unos segundos el orgasmo explotaba en mí y un poco más tarde también lo hacía en él.

Tras eso, ambos terminamos de desvestirnos y nos acostamos en la cama bajo las sabanas, quedándonos dormidos en pocos segundos.

Cuando desperté, ya por la mañana, estaba sola en la cama, con los brazos y piernas atados a los barrotes de la cama y Rodrigo sentado en una silla frente a mí…

fuente: erotikakarenc



Mi primera vez….
Octubre 15, 2008, 9:10 pm
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Cuando éramos unos mozalbetes, siempre soñamos con aquel día en el cual pudiéramos concretar el acto sexual con otra persona. 

Las mujeres siempre sueñan con el príncipe azul, con el hombre de su vida y que ese podría ser el compañero ideal para el resto de sus días. (No en todos los caso) y el hombre siempre sueña con estar con la persona que haga de el un ser con basta  experiencia.

 

Recuerdo cuando era tan solo un chamaquito, como me encantaba visitar la casa de un amiguito que tenía una hermana más grande que nosotros. Ella vestía ropa muy corta y muy provocativa y siempre le gustaba jugar conmigo de una manera especial.

 

Los día se convirtieron en semanas y la semanas en par de meses y el juego paso a un segundo plano, ya los relajos se convertían en abrazos y las rizas en cariciasy sin darme cuenta quede encantado con su bellaza, me sentí raro, soy humilde y lo  confienzo, pero nunca a esa edad había visto a una chica con los ojos que la vi esa tarde, nos perdimos por varios minutos de su hermano, ya no iba por mi amiguito, ya solo iba por ella.

 

Todo mi mundo cambio ese día, nunca había experimentado lo que es sentir el cuerpo de una mujer tan cerca del mío, sus besos, sus caricias, todo era nuevo para mi, lo mas cercano a eso era la auto complacencia o algunas películas y revistas pornos si ningún sentido de didáctica, pero no era nada igual, ni siquiera parecido.

 

 

Ella me confeso que no era virgen y que sentían el deseo de hacer el amor conmigo, yo ingenuo no entendía sus palabras, pero cuando ella fue envolviendo su cuerpo con el mió, me deje llevar de su experiencia y trátate de hacer lo que el instinto mas primitivo me decía, ella me dijo al paso, no desesperéis, que todo llega en su momento, ella me decía todo lo que tenia que hacerle, desde el lavado vaginal hasta donde quería que la besara, todo fue hermoso, nunca antes había sentido tanto placer que ya no resistía, y fue entonces cuando derrame la sabia masculina dentro de su caliente y estrecho útero. (Por que ella así me lo había pedido).

 

Confieso que no supe de mí por unos instantes, el placer de la eyaculaciòn había desconectado todos los demás sentidos de mí ser, después de que yo regresara del mundo de los muertos, me dio un abrazo y un beso y me dijo: ya eres todo un hombre.

 

Después de esa vez tu vimos varias aventuras, no muchas por que al cabo de unos meses su padres tomaron la decisión de mudarse del sector en donde vivíamos, desde esa vez no la volví a ver mas, aveces la recuerdo con cierta nostalgia, recuerdo esa voz cuando me decía: “ya eres todo un hombre”.

 

Hoy comparto parte de mis experiencias con ustedes, espero conocer aunque sea una de las de ustedes….



Sexo sentido
Octubre 15, 2008, 9:07 pm
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Saludos queridos lectores, hoy yendo en el autobús escuché a unas chicas las cuales discutían sobre si hacer el amor y sexo significa lo mismo o no, perdonadme pero eso de “hacer el amor” me suena a chino, esa expresión es solo un eufemismo tonto para adornar la palabra sexo y hacerla más bonita a nuestro oído y al de los demás, puesto que las dos cosas son la misma, nos intentan separar dos términos que dan lugar a lo mismo, al acto sexual; señores somos seres vivos hacemos sexo, que se haga o no con amor es otra cosa aparte, pero eso de decirme que significan cosas distintas como que no me lo trago, la mecánica es la misma y en los dos podemos engendrar descendencia, entonces ¿Cuál es la diferencia?, en mi opinión ninguna.

Fuente: lacasadelrock



El arte de la masturbacion
Octubre 11, 2008, 11:15 pm
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Cuando hablamos de Masturbación muchos de nosotros nos sonrojamos y hasta algunos nos sentimos mal por que entendemos que  estamos hablando de algo impuro y prohibido. Pero en realidad estamos hablando de algo más común de lo que muchos creen o dicen.

 

Para ilustrar mas un poco es post vamos a definir la palabra masturbación según la Web:

 

Estimulación de los genitales con la mano u otro instrumento para obtener o proporcionar placer sexual.

 

Autoplacer sexual estimulando los órganos sexuales propios.

 

  Yo la defino a la Masturbación como: El Arte de combinar tu mente, tu cuerpo, tu espirito y alma en un solo sentido, para satisfacer al ser superior que llevamos dentro.

 

No entiendo como todavía en nuestros tiempo sea un tema tabú el asunto de la masturbación si todo ser humano en la tierra se ha masturbado, si cada unos de nosotros hemos tenidos el deseo de la satisfacción propia, de soñar y tratar de estar con la persona anhelada aunque esta no este presente,  de desahogarse y derramar el éxtasis del deseo carnal, incluso mas seguro libre de peligro.  

 

Las relaciones de pareja utilizan mucho la masturbación compartida y aunque estén casados y tenga relaciones sexuales con alguien, siempre, siempre se saca un tiempo y compartes ese momento con la soledad.

 

El que este libre de pecado que tira la primera piedra así dice la Biblia, muchas religiones consideran la masturbación como un pecado y si la masturbación es el infierno a mi, que me lleve el D…..

 

 

 

Fuente: mi otro blog



Mi primera vez en una cabaña
Septiembre 27, 2008, 4:28 pm
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Parafraseando a mi pana Caraballo, mas contrario al titulo. me refiero a mi primera vez en una cabaña. Fue una experiencia muy dulce e inolvidable.

Tenia unos 18 años, ella 29, estaba enamorado de ella, siempre he tenido predileccion por las damas mayores que yo. Aunque nunca le dije, ahora me doy cuenta que sí estaba enamorado de ella. He tenido un par de encuentros fugaces mas con ella en otras ocasiones, mas, relacion no continuó por cuestiones que no vienen al caso en el momento.

Era sabado, yo sabía que ese dia “me iba a salir algo”, no porque ella me lo dijera, intuicion, me dí cuenta en el instante en que la llame, su tono, la forma, sus palabras, ademas de que ya yo le habia endulzado el oído, con profundas “pleberias”.

Hubo un percance en mi casa, mi papa estaba “quillao” con mi hermano, porque tenía como 3 dias “pisao” llegando de 3 a 4 AM, ese “chamakito” siempre de necio. Bueno, ya yo estaba en “pintura”, y no me iba a quedar en la casa. Mi papa “tronó” cuando yo estaba saliendo, “el que salga de la casa, no entra mas”. Yo ya no iba a echar para atras, y fui donde un pana, (que en ese momento se estaba comiendo mi hermana, pero yo no sabia), le dije que cualquier baina, iba a llamarlo a el, para dormir alla, mi hermano fue como si no le hubieran dicho ná, y nos fuimos los dos.

Bueno, llegue al boulevard de la 27 como a las 11 PM, ella se dio cuenta de que yo estaba preocupado, aunque realmente no era por mi, sino por hermano. Nos bebimos par de tragos de Vodka, conversamos un poco, y fui recobrandome, ella tenia una sonrisa mágica, parecia una diosa europea atrapada en el angustioso calor del caribe. Empezé a besarla, tocarla, Hasta que ella extasiada me dijo, “vamos para una cabaña”, pero pienso que era por la verguenza que sentía de que la vieran conmigo, aunque despues ella “no le paraba a eso”.

Yo ni corto ni perezoso, busque el taxi, y nos fuimos. El taxista me pregunta en el camino “pa donde”, y yo que nunca habia ido, le digo, “san isidro”, ella ripostó inmediatamente, como desesperada “tan lejos”, yo como solo habia oido de esa “zona milagrosa”, ella para no parecer experta en la materia, luego dice, “no ta bien dale pa lla”.

Casualmente encontré la foto de la cabaña en el blog de Aloyara, “Nectar”. Bueno entramos, ellla como toda una perito, se quita la ropa de un tiron, y entra al baño. Yo embelesado con todos esos espejos, y el control de la mierda ese pegado del espaldar de la cama, que por mas que lo “jurungué” no encontré donde se ponia la musica, lo unico que pude hacer fue prender la tv con un volumen altisimo, que no pude bajar ni apagar mas nunca, y asi estuvo hasta que ella salió del baño con esa sonrisita de bella.

Suena un timbre, y suena de nuevo, eso no me lo habian dicho los panas. Ella en expectativa, con esa picardía a flor de piel, espera que yo reaccione. Yo inocente y sospechoso, me dirijo hacia la puerta principal, y abro la puerta, no veo a nadie, solo me dí cuenta de mi error al ella soltar esa sonrisa deliciosa, pero todavia estoy confuso, cuando iba a abrir el porton blanco de afuera, ella me llama muerta de risa, y me dice “muchacho, es en esa puerta”, una “puertecita” pequeña que estaba pegada a la pared, ahi me dieron, una funda y una factura, le paque, y le dí propina.

Ella abre su funda como toda una experta, coge un lemisol, y un jabon de cuaba, y se mete nuevamente en el baño, y me dice “pide una cerveza”, cojo el telefono preocupado,  con el miedo de que sea otro truco para curarse conmigo, pero el sentido comun, me dijo dale al cero, y pido 2 Bohemias, qeu estaban “batiando” en ese momento. Entro al baño, e inmediatamente me quemo, con el agua caliente, la gradúo, y sigo “desollinandome”. Ya estamos en amor, ella pasandome cerveza con la boca, y yo pasando mi mano en su entrepierna, besando sus senos, su boca, extasiados, encueros, ella encima de mi, yo sentado en el borde de la cama, con mi miembro explotando de placer, lancé mi hembra a la cama y procedí a lamerle sus genitales, a intercalar mis dedos con mi lengua en su vagina, en su ano, extasiado y viril, ella me lo mama delicadamente, y yo lujurioso, procedi a penetrarla, una y otra vez en la posicion misionero; dejame no sequir hablando de eso que ahora estoy en el trabajo, y ya me estoy excitandome.

Amanecimos “livianos y extasiados”, borrachos de placer, ya mi lengua se habia despegado de la telita de la parte baja, todo me sabia a su organo. Fuimos en taxi a su casa, la deje, y tuve un percance con el “mardito” taxista, porque no me queria llevar a mi casa por $50, despues que yo le habia dado $350, por llevarla a ella, ese “maricon” me dejó, a las 5 AM, a 4 KM de mi casa, en ese momento vivía en un sector peligroso, y tuve que caminar hasta mi casa, “asutao”, pero privando en “tiguere”, pa que no me “viraran”.

fuente:Cocorote



Mi primera vez….
Septiembre 20, 2008, 5:20 pm
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Cuando éramos unos mozalbetes, siempre soñamos con aquel día en el cual pudiéramos concretar el acto sexual con otra persona.

 

Las mujeres siempre sueñan con el príncipe azul, con el hombre de su vida y que ese podría ser el compañero ideal para el resto de sus días. (No en todos los caso) y el hombre siempre sueña con estar con la persona que haga de el un ser con basta  experiencia.

 

Recuerdo cuando era tan solo un chamaquito, como me encantaba visitar la casa de un amiguito que tenía una hermana más grande que nosotros. Ella vestía ropa muy corta y muy provocativa y siempre le gustaba jugar conmigo de una manera especial.

 

Los día se convirtieron en semanas y la semanas en par de meses y el juego paso a un segundo plano, ya los relajos se convertían en abrazos y las rizas en caricias y sin darme cuenta quede encantado con su bellaza, me sentí raro, soy humilde y lo  confienzo, pero nunca a esa edad había visto a una chica con los ojos que la vi esa tarde, nos perdimos por varios minutos de su hermano, ya no iba por mi amiguito, ya solo iba por ella.

 

Todo mi mundo cambio ese día, nunca había experimentado lo que es sentir el cuerpo de una mujer tan cerca del mío, sus besos, sus caricias, todo era nuevo para mi, lo mas cercano a eso era la auto complacencia o algunas películas y revistas pornos si ningún sentido de didáctica, pero no era nada igual, ni siquiera parecido.

 

 

Ella me confeso que no era virgen y que sentían el deseo de hacer el amor conmigo, yo ingenuo no entendía sus palabras, pero cuando ella fue envolviendo su cuerpo con el mió, me deje llevar de su experiencia y trátate de hacer lo que el instinto mas primitivo me decía, ella me dijo al paso, no desesperéis, que todo llega en su momento, ella me decía todo lo que tenia que hacerle, desde el lavado vaginal hasta donde quería que la besara, todo fue hermoso, nunca antes había sentido tanto placer que ya no resistía, y fue entonces cuando derrame la sabia masculina dentro de su caliente y estrecho útero. (Por que ella así me lo había pedido).

 

Confieso que no supe de mí por unos instantes, el placer de la eyaculaciòn había desconectado todos los demás sentidos de mí ser, después de que yo regresara del mundo de los muertos, me dio un abrazo y un beso y me dijo: ya eres todo un hombre.

 

Después de esa vez tu vimos varias aventuras, no muchas por que al cabo de unos meses su padres tomaron la decisión de mudarse del sector en donde vivíamos, desde esa vez no la volví a ver mas, aveces la recuerdo con cierta nostalgia, recuerdo esa voz cuando me decía: “ya eres todo un hombre”.

 

Hoy comparto parte de mis experiencias con ustedes, espero conocer aunque sea una de las de ustedes….

Fuente:mi otro blog